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jueves, 12 de noviembre de 2015

Muñecas poseídas

A menudo pensamos que  sólo las personas pueden sufrir este mal. Solemos creer que algo tan inocente y hermoso como una muñeca, que con todo el amor y cariño regalamos a nuestros hijos, no puede encerrar nada malo en su interior.
Sin embargo, la realidad es muy distinta. A lo largo de la historia, hemos podido comprobar que lo que habitualmente se viste con inocencia, dentro puede esconder lo mas aterrador de nuestras pesadillas.
Te recomendaría, que después de leer esto, no apagues la luz sin antes haberte asegurado de que tu muñeca no ha parpadeado o que sigue en su lugar habitual.
Voy a haceros un ranking personal  de algunas muñecas poseídas a lo largo del mundo. De esas que nadie quiere en su casa, o que por curiosidad uno compra en internet  y luego no encuentra la forma de deshacerse de ellas. Esos juguetes malditos que a menudo se han colado en la familia y persisten en quedarse por muchas vicisitudes que pasen, a lo largo de los años. Cuidado con lo que compras  o con el legado familiar, pues sin querer puedes estar haciéndote cargo de una de estas muñecas endemoniadas.
Comenzaré por hablaros de Joliet, voy a destacar el hecho de que esta muñeca está impuesta por tradición familiar. Su dueña, a la que llamaremos Anna, comentaba el detalle de que su madre se la había regalado, a la vez que su abuela también la había recibido de su madre y así sucesivamente desde su tatarabuela. Parece que esta familia está destinada solo a tener mujeres como descendientes, al menos esa parece ser la labor  que desempeña Joliet, cuando pasa a manos de la siguiente generación. Todo comenzó cuando una vecina de la tatarabuela de Anna, al enterarse de que esperaba gemelos le regaló la muñeca. La maldición consiste  en que todas las mujeres de la familia tienen un niño y una niña, pero misteriosamente el varón solo sobrevive tres días después del nacimiento. La familia cree que será así hasta el final de su dinastía y que Joliet es la que guarda el alma de todos esos niños fallecidos. Algunos miembros de la familia  declaran que a lo largo de los años han oído cómo la muñeca, solloza o llora con distintas voces de bebés al mismo tiempo y que algunas noches, se puede escuchar un grito desgarrador desde el cuarto en donde se encuentra . Anna comentaba ,que al igual que sus antecesoras, ella perdió a su hijo cuando este contaba con tres días de vida y que cuando su hija sea mayor, recibirá a Joliet igualmente que la recibió ella. Al preguntarle por qué no se deshacen de la muñeca, contestaba que ya era demasiado perder a los niños y que no podían perder las almas de aquellos bebés. ¿Vale realmente la pena poseer el alma de infantes? ¿No sería más humano desprenderse de tan maldito legado y dejar descansar esas almas en paz? Mi opinión personal en todo esto, no sólo es el hecho de que Joliet retenga las almas de los niños difuntos, sino que sus propietarias entran igualmente en ese juego. Quizá es ese el cometido real de la muñeca, no solo apropiarse de los niños sino también de la voluntad de sus madres generación tras generación, que permiten semejante acto.
Viajamos ahora a Japón , aquí  nos encontramos con Okiko, vestida con su kimono y con sólo unos cuarenta centímetros de  altura. Su cabello tiene el negro de la extirpe nipona y sus ojos son pequeños y brillantes. Esta muñeca es la que mas expectación ha mantenido durante mas tiempo en su país. Se dice que está poseída por el espíritu de una niña que solía jugar con ella. Todo comenzó en el año 1918, un joven de 17 años llamado Eikichi Suzuki, durante un viaje a la ciudad de Sapporo para ver una exposición marina, se paró en una tienda a comprar la muñeca porque le recordaba a su hermana de dos años y decidió llevársela como regalo. La niña se llamaba Okiku y decidió que así llamaría también a su muñeca, a la que cogió un inmenso cariño. No había forma de separar a la muñeca  de su dueña ya que la niña jugaba con ella a todas horas. Hasta que inexplicablemente, al  año siguiente un resfriado acabaría con su vida. La familia después del entierro de la niña, colocó la muñeca en un altar de la casa y le rezaban todos los días. Un tiempo después se dieron cuenta que a Okiku le crecía el pelo, ellos lo entendieron como una señal de que el espíritu de la pequeña se había refugiado en la muñeca que tanto adoraba. En 1938, la familia se mudó de ciudad y entregaron Okiku a un templo, concretamente al de Mannenji. Se dice que allí llegó con el pelo muy corto y que ha ido creciendo hasta llegarle a la altura de las rodillas, aunque se lo cortan regularmente el cabello sigue creciendo misteriosamente. Es muy probable que si amas algo con tanta devoción , como era el caso de esta niña con su juguete, puedas quedarte en este plano de la existencia formando parte de la posesión que tanto adoras.
Y de oriente nos vamos a occidente, al estado de Texas, concretamente a Galveston. Nos encontramos en el año 2004, una mujer se sentía feliz cuando en EBay veía que subastaban una muñeca vudú, de la cual se aseguraba que estaba poseída y maldita. Decidió pujar por ella y consiguió el tan ansiado trofeo, su primera sorpresa fue al recibirla, pues observó que venía atada y clavada en el fondo de una caja metálica. Pensando que había sido un detalle de la persona que la había enviado, decidió sacarla de su caja para poder exhibirla en su casa.
“Saltó sobre mí...tan pronto la liberé de la caja, me sentí atacada por aquella cosa”.
Así relataría los hechos ocurridos ese día, como pudo , volvió a meterla , pero esa misma noche comenzarían sus pesadillas. Día tras día, no dejaba de soñar con la muñeca. La primera idea que se le vino a la mente, fue deshacerse de ella y para ello no dudó en hacer una hoguera y quemarla, pero la muñeca se resistía y no hubo forma de acabar con ella. Enfadada , decidió destrozarla con unas tijeras pero cual no sería su sorpresa cuando las tijeras se rompieron. Desesperada, tomó la iniciativa de enterrarla en un cementerio. Sin embargo, cuando llegó a su casa , se encontró delante de la puerta tirada en el suelo, a la muñeca que estaba totalmente llena de tierra. Asustada, decidió venderla y volvió a colocarla en EBay, deseando que alguien se la quitase de encima lo mas rápidamente posible. Tuvo suerte, a los pocos días un comprador se interesaría por ella y le envió todo el lote, muñeca y caja. Pero no había pasado una semana, cuando ese comprador se puso de nuevo en contacto ella , le comentaba que la muñeca no estaba en su domicilio y que no había señales de robo. La señora se la encontró en su casa. De nuevo se la envió al comprador y este ,le llamaría a los pocos días para decirle que la caja estaba completamente vacía. Agotada por todos estos sucesos, decide investigar qué es lo que ocurre realmente con esa muñeca de vudú y se encuentra con una posesión totalmente infernal. Las instrucciones  para conseguir parar todo aquello eran muy claras: mantenerla  oculta y nunca quitarla de su caja de plata , en la que iba sujeta, ni tan siquiera para verla. Decidió llamar a la persona que se la había vendido y no recibió contestación, entonces tomó la determinación de enviársela por correo. Aunque días mas tarde, le era reenviada de nuevo junto con una nota del servicio postal ,en la que  se leía que el destinatario había fallecido. Después de todo esto, decidió contactar con una emisora de radio local donde se emitía un programa con temática paranormal ,en el cual ,le
dieron la idea de contactar con un exorcista. Así lo hizo, el sacerdote bendijo la caja de plata y ella la encerró en un lugar recóndito de la casa. Tiempo después ,se mudó de casa esperando que nadie  encuentre de nuevo esa muñeca. Cuando le han preguntado por qué no la vendió de nuevo, ella aseguraba que esperaba que nadie tuviese que pasar por lo que ella había pasado. ¿Será real la historia? ¿Continuará la muñeca de vudú en la casa, esperando a que alguien descuidado la encuentre y vuelva a liberarla de su cautiverio, en esa enigmática caja de plata? Que cada uno juzgue hasta qué punto, algo poseído puede comportarse de la forma en que lo hizo este objeto. Las tres historias son completamente distintas, sin embargo, tienen un nexo de unión en común, la posesión de un objeto por parte  de entidades o seres. No sabemos qué es lo que propicia estos acontecimientos, ni siquiera sabemos si puede ser real lo que vemos u observamos. ¿Sería posible que todo esté en nuestra mente? ¿O por el contrario, existen realmente fuerzas mas allá de toda lógica humana?
Todos somos libres para pensar y decidir sobre ello...

María De Barreiro.

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